Escuelas Interculturales
Portada del sitio > Paso a paso > La escuela intercultural > d. La Educación Intercultural es un proyecto pedagógico

d. La Educación Intercultural es un proyecto pedagógico

Por Xavier Besalú

La educación exige tener las ideas claras y saber a ciencia cierta a favor de qué y de quién se educa. Pero en modo alguno la educación es reducible a ideología, a discurso intelectual sobre la educación, o a la crítica, a menudo paralizante y determinista, de las funciones reproductoras o perversas del aparato escolar.

Educar exige también profesionalidad, saber hacer, técnica y método, recursos y materiales, ejemplos y prácticas, oficio. Justamente porque contamos con el sistema educativo más universal y más integrador de todos los tiempos, precisamente porque nos enfrentamos al alumnado más plural y más desigual, la cuestión pedagógica adquiere mayor relevancia que nunca.

Tradicionalmente la ciencia de la enseñanza y el aprendizaje se ha estructurado en torno a dos ejes: el didáctico y el organizativo. Mientras la Didáctica fija su atención en tres momentos esenciales del oficio de educar (la planificación, la evaluación y las actividades), la Organización Escolar centra su mirada en los tiempos y los espacios, en los agrupamientos y estructuras.

Una enseñanza centrada en el aprendizaje del alumnado y atenta a las diferencias individuales requiere un trabajo previo de planificación y preparación de tareas y actividades riguroso y extenso.

Porque los libros de texto y las programaciones stándard difícilmente se ajustarán a las necesidades y situaciones del alumnado; porque sólo un aula donde el alumnado trabaje con autonomía deja tiempo al profesorado para ayudar a los que más lo necesiten o para supervisar el trabajo de cada uno.

El profesorado es un mediador imprescindible de la cultura que se trasmite y recrea en la escuela, pero una mediación consciente demanda esa mirada reflexiva y paciente que sólo es posible fuera del ambiente frenético y exigente del aula.

Evaluar es juzgar. Necesaria e inevitablemente. Por ello no puede hacerse a la ligera, ni como un procedimiento mecánico porque, como ocurre en la justicia ordinaria, se trata de personas y ninguna aplicación informática puede suplir la necesaria interpretación y valoración de las circunstancias que concurren en cada uno de los alumnos.

Como se ha escrito, evaluar es un esfuerzo de comprensión, de conocer más allá de las apariencias al alumno/a, de cuáles son las causas y las lógicas de sus producciones y comportamientos; es también un instrumento de ayuda y de mejora, de poder precisar lo que más le conviene y descartar lo que no funciona. Y, como todo juicio, es un acto de poder que puede ser usado de múltiples formas.

Por todo ello, una reflexión individual y colectiva por parte del profesorado sobre la evaluación es del todo imprescindible, porque también es responsable de las consecuencias que se derivan de ella.

En cuanto a las actividades, tanto las del alumnado como las del profesorado, son ellas las que llenan de contenido el tiempo escolar: diversificar el tipo de actividades, conocer y proponer los recursos y materiales más apropiados y actuales, usar con eficiencia las tecnologías disponibles, disponer de un repertorio de técnicas y estrategias para poder aprovechar adecuadamente los momentos y situaciones no siempre predecibles de antemano… Si aprendemos lo que hacemos, analizar, contrastar y justificar el tipo de actividades que proponemos al alumnado, es de la máxima importancia.

Por su parte, una enseñanza centrada en las personas deberá tener presente que el medio es también el mensaje, que el continente, las formas, las rutinas, impactan profundamente en los actores; no es extraño que constituyan un auténtico currículo oculto.

El clima del centro, la imagen que transmite, la estructura relacional, los espacios menos regulados (empezando por el patio, pero también los pasillos…), las formas de participación, el cuidado de los bienes muebles e inmuebles, las formalidades y las flexibilidades… configuran una atmósfera difícil de definir pero fácil de apreciar por todos los que se mueven en ella. Igualmente, la confección de los horarios y la distribución de los espacios puede hacerse atendiendo a lógicas e intereses muy distintos: si prima el trabajo autónomo, si se incentiva lo relacional, si prevalece lo competencial, el abanico de posibilidades se abre extraordinariamente.

Pero lo esencial, en este aspecto, serán las decisiones tomadas en relación a la acción tutorial, a la composición (heterogénea o pretendidamente homogénea) de los grupos-clase y al funcionamiento y funciones de los dispositivos específicos, de compensación o de refuerzo.

Enlace : Accede al artículo completo: La escuela Intercultural

logo Liga Española de la Educación logo blanco logo UE-Fondo Europeo para la Integración logo blanco logo

SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0