Escuelas Interculturales

7. La planificación de la acogida

Una de las primeras tareas del centro hacia los alumnos de nueva incorporación, consiste en facilitar su integración en el grupo y en la comunidad educativa.

Llegar a un lugar donde no se conoce a nadie supone un reto difícil de superar sin ayuda. Si, además el recién llegado, además, no domina la lengua vehicular y ha de acceder al conocimiento a través de un currículo en buena parte distinto al de su país, el riesgo de exclusión es muy alto, a menos que la escuela adopte las adecuadas medidas de acogida para facilitar su progresiva inclusión en la comunidad escolar.

Tales medidas deben formar parte de la reflexión del equipo docente y estar contempladas en el proyecto educativo mediante un plan cuyos objetivos pueden ser:

. organizar el centro de forma que posibilite el proceso de adaptación e integración del alumnado nuevo;
. promover la comunicación con las familias y, a través de ellas, la situación personal, escolar y cultural del alumno o alumna;
. favorecer su contacto con el entorno (a través de la AMPA, las asociaciones, los servicios sociales, etc.);
. crear un ambiente de acogida y favorecedor del sentimiento de pertenencia a la comunidad educativa;
. potenciar la ayuda y la interacción con los recién llegados;
. fomentar expectativas positivas en este alumnado;
. contribuir a hacer efectiva la igualdad de oportunidades ante la educación
(Perdices, J. y Martín Gómez, I., 2003)

Para la consecución de estos objetivos debe establecerse un protocolo de acogida, entendido como un ordenamiento formalizado de procedimientos aplicados a la llegada de un nuevo alumno para garantizar la eficacia de su acceso a la escuela, obtener la información necesaria para su conocimiento, iniciar la comunicación con su familia y promover su implicación, así como ofrecerle confianza y seguridad afectiva.

Una posible secuencia de este protocolo podría seguir lo siguientes pasos:

a) Entrevista/s, para obtener información sobre su escolarización previa, etc. Si se desconoce el idioma familiar, las Administraciones disponen de servicios de traductores e intérpretes. En su defecto, subsidiariamente se puede utilizar a otros alumnos, padres o madres bilingües que actúen como intérpretes.

b) Análisis de la situación y adscripción (provisional) a un nivel. En esta fase deben intervenir la Comisión de Coordinación Pedagógica y los tutores implicados. Esta adscripción debe ratificarse o modificarse tras un período de observación en el aula.

c) Evaluación inicial de conocimientos de las distintas áreas. Es necesario disponer de material de evaluación en los idiomas más frecuentes en el centro y contar con traductores.

d) Presentación al grupo, sin limitarse al primer momento, realizando juegos o dinámicas de conocimiento que amplíen y profundicen su incorporación al grupo.

e) Asignación de un compañero-tutor que facilite el primer contacto con el centro, le familiarice con las dependencias (deben rotularse en los idiomas presentes) y las normas generales de funcionamiento.

Todo el proceso debe estar coordinado por un responsable general de la acogida con la contribución de los tutores.

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